jueves, 18 de julio de 2013

de ERE a HORAS

Gracias patrón, le agradezco mucho que me despidiera 44 días y que me pagara solamente el 19% de mi salario. Sirvan esta líneas para mostrarle  mi sometimiento y entrega en cuerpo y alma, a los menesteres de esta nuestra empresa. Gracias por el desprecio y arrogancia que muestra hacia mí, cuando me amenaza con sustraerme parte de mi sueldo si no llego a los objetivos que usted se marca. Gracias por mirarme por encima del hombro cada vez que nos cruzamos en un pasillo, ya que eso me recuerda donde está mi sitio y de donde procedo. Gracias por vulnerar en ocasiones mi derecho a la prevención y dejarme con el “culo al aire” en repetidas ocasiones. Por todas estas grandezas y otras que mantengo omitidas, desde estas líneas muestro mi más sincero sometimiento a sus designios y le hago saber, como en otras ocasiones ya he demostrado, que dispone usted de esta marioneta, de cuyas cuerdas le hago teniente,  para que me haga bailar al son que estime oportuno. Sepa usted patrón, que cuenta entre sus filas con un obediente servidor redimido, que cumplirá con amor incondicional, cualquiera que sea su deseo, por obsceno y contraproducente que resulte hacia mí o mis semejantes.

Para que todo lo anteriormente expresado no caiga en olvido y suene a banal palabrería, estoy dispuesto a interiorizar la pleitesía y devolverle los favores “prestados”, currándome unas horitas extras y, aprovechando la temporada de rebajas actual, regalándole un voto positivo si hace otra de las suyas y plantea un ERE.
No se preocupe por mí, sabré camaleonizar mis intenciones de cara al resto de compañeros/as, poniendo cualquier escusa y escudándome en alguna absurdez como:”es que el Comité no hace nada”,…”yo sólo hago por las horas de disfrute”,…”si no las hago yo, las hará otro”,…”alguien tiene que hacerlo, si no lo subcontratarán”,…”es que el permiso particular cuesta pasta”,…”pero ahora no hay conflicto con la empresa ¿no?”…
Y en atención a la bondad que usted desprende, agradecido nuevamente por las migajas que deja caer al suelo, estoy dispuesto a permanecer en la fábrica las horas que su dirección estime oportunas, contraviniendo si es preciso, principios esenciales de la clase a la que pertenezco y poniendo en grave riesgo la sostenibilidad de mi empleo y el de mis compañeros/as.
Como punto final a esta declaración de hechos, acuda a mí siempre que lo necesite. Incluso sin dar nada cambio, sabré agradecer sus propósitos y colaborar en el ajuste abusivo que sufre esta plantilla, aún en tiempos de sobrecarga de trabajo como el actual. Me pasaré si es conveniente por donde la espalda pierde su nombre, las jornadas de lucha que otros compañeros/as más veteranos realizaron para que YO y otros directivos no tan aclamados, hoy estemos aquí.

No quiero extenderme más, me pongo a producir inmediatamente, no vaya a ser que alguien me vea y me “piquen el boleto”.

GTI 

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